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Los personajes y sus textos

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SIETE MUJERES BOLIVARIANAS

MARIA ANTONIA BOLIVAR Y PALACIOS
Caraqueña, hermana mayor de Simón Bolívar, mi niñez fue feliz y segura rodeada de árboles frutales, pájaros que cantaban desde el amanecer, turpiales, azulejos pero los que más le gustaban eran los colibríes. Los rosales de su mamá nunca los olvidare. Todo cambio cuando murió mi padre en 1876 y mamá seis años después, no soporto estar sin su esposo. Ese mismo año que murió mi madre me case con Pablo Clemente, tuvimos 4 hijos y la negra Hipolita vivía conmigo
Simón viva con el tio Carlos y pero él quería vivir conmigo y así fue, el Tío Carlos me acusó de estimular la fuga de Simón.
En 1814 viajo a Curacao, Bolívar me cuida de los posibles ataques de Boves, de allí viajó a Cartagena de India y a Cuba, acá muere mi esposo, dos años después regresó a Venezuela y Simón triunfador me hereda todos los poderes de la familia.
Nos amamos mucho, aunque yo era realista y Simón patriota, nunca abandone mis ideales, defendí a capa y espada a la monarquía, protegí a los españoles en la Hacienda de Macarao, cuando el Decreto de Guerra a Muerte. Vivió 65 años. Y me consideró una mujer valiente.

LA NEGRA MATEA
Nací en San José de Tiznado, allá en Guárico, desde muy jovencita me fui a vivir al hato El Totumo en San Mateo propiedad de los Bolivar. Me encargue de los quehaceres de la hacienda. Fui la aya de Simoncito, lo cuide, me encargue de su crianza y educación, Hipólita lo amamanto recién nacido, Simón la quería como a su madre; yo en cambio corría, danzaba, jugábamos, nos subiamos a las matas de naranja y comiamos las frutas, nos escondiamos en los cañaverales y nos bañábamos en el río con abundante agua fresca. Fueron años muy bellos.
Recuerdo que le cantaba a mi niño Simón :
Duélmete mi niño
Mi niño Simón
Que allá viene el coco
Con un carrerón,
Mira que tu mae
Con tus hermanitos
Salió a San Mateo,
Salío tempranito.
Duélmete Simón
De mi corazón
Te doy mazamorra
También papelón
Tú si eres inquieto
Ni niño por Dios.
Arroro mi niño
Arroró mi sooó
Duélmete mi niño
Mi niño Simón.
El partió y yo viví toda mi juventud en San Mateo, allí presencie el ataque de Boves y el sacrificio del capitán Ricaurte en1814. En esos días volví a ver a mi Simoncito. Ya era un hombre, un bello hombre.
En 1821 me voy a vivir a Caracas en la casa de María Antonia Bolívar, ella estaba de viaje, regreso unos años después. La gente se asombraba de mi larga vida, estaba considerada una reliquia de antiguos tiempos. Cuando cumplí 103 años, el presidente Guzmán Blanco me invitó a asistir al Panteón Nacional para depositar una corona de flores ante el sarcófago del Libertador, esto lo hice en medio de fuertes aclamaciones del pueblo, llore, llore mucho. 10 años después me voy a reunir con mi niño Simón y mis restos reposan en la cripta de los Bolívar, en la capilla de la Santísima Trinidad, en la Catedral de Caracas.

MARIA TERESA RODRIGUEZ DEL TORO Y ALAIZA.
María Teresa Rodríguez Del Toro y Alaiza, madrileña, huérfana de madre, afortunadamente la relación con mi padre fue maravillosa, fui su compañera a falta de mamá y me encargue también de mis hermanos, a quienes eduque y protegí. Asistía regularmente a los oficios religiosos y me encantaba asistir a reuniones familiares.
Jamás pensé que para finales del siglo XVIII conocería al hombre de mi vida, lo conocí en la Casa del Marquez de Ustariz y nos enamoramos con ardiente pasión. Simón tenía 17 años y yo 19. Papá propuso que deberíamos esperar un tiempo. Hasta que Simón alcanzara su mayoría de edad.
Simón me decía: Amable hechizo del alma mía
Nos casamos en 1802 del Puerto de La Coruña rumba a Venezuela, aunque el viaje al principio fue difícil, mareos, vómitos, después todo mejoró, fueron 27 días de viaje. Desembarcamos en La Guaira y llegamos a la Esquina de Gradillas, donde fuimos agasajados por la numerosa parentela. Después viajamos a San Mateo a la hacienda El Ingenio; Simón allí volvió a ser un niño y los esclavos lo querían mucho, sobre todo su aya. Nos encantaba cabalgar por aquellas tierras, desde San Mateo hasta Turmero.
Simón me trataba con suavidad, como a un cristal, cuando salíamos a recorrer las fincas de Yare y los Valles del Tuy insistía que me quedara en Caracas.
Pero es tan cruel la vida, que es en Caracas donde los gérmenes del paludismo y la fiebre amarilla me atacaron y caí enferma. Simón hizo todo lo posible por salvarme, pero fue inútil, deje de existir.
Simón sufrió tanto y dijo sobre mi tumba: Te amo mucho y tu muerte ha hecho jurar que jamás volveré a casarme.

LUISA CÁCERES DE ARISMENDI
Soy Luisa Cáceres de Arismendi, nací terminando el siglo XVIII.
Crecí rodeada de ideales de libertad, de lucha y sacrificios.
Mi padre Domingo Cáceres, quería que yo me casará con José Felix Rivas, pero mi corazón fue de Juan Baustita Arismendi el mismo momento que lo vi. Continuaba la lucha, mis héroes deben partir. Papá y mi hermano Felix fueron fusilados por los realistas, lloró amargamente estas perdidas.
Inmediatamente debemos partir para salvar nuestras vidas, comienza el peregrinar huyendo de Boves, es la famosa Emigración A Oriente, cuatro de mis tías no soportan el viaje y mueren.
Recuerdo un día que estaba agotada, sin fuerzas, perdida de dolor, y paso en su caballo Simón Bolivar, me acerco su mano y me ayudo a subir al caballo, descanse un buen trecho, creo que hasta me quede dormida.
Llegó a la Asunción con mi madre y mi hermano menor. Allí estaba Juan Bautista esperándonos, ese mismo año me casé con él y fui amada, protegida, pero duro poco, Juan Bautista era perseguido por los realistas y él huyó a las montañas para esconderse.
Para provocarlo me hicieron prisionera, yo estaba embarazada, me encerraron en la fortaleza de Santa Rosa en la Asunción, y tras de maltratos, di a luz una niña que supuestamente estaba muerta, un soldado lanzó el cuerpo de la criatura en un pozo cerca del castillo. Perdí la razón y toda esperanza, de allí me enviaron a la Guaira y luego a un convento en Caracas, finalmente a España, donde también fui victima de presiones para que renegará de mis ideales patriotas, pero jamás los abandone.
En 1818, un teniente que estaba en la madre patria se ofreció a traerme, pase por los Estados Unidos y al fin a Venezuela. Las noticias son buenas Juan Bautista estaba triunfando y con él los patriotas.
Conseguí mi libertad, regrese a Margarita junto a mi amor Juan Bautista, el pueblo me recibe con mucho amor, apenas tenía 20 años, un vida por comenzar, tuve 11 hijos y fui muy feliz. Mis restos descansan en el Panteón Nacional.

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MANUELA SAENZ
Nací en Quito en 1797, mis padres fueron Simón Sáenz Vergara español y mi madre María Joaquina Aizpuru, ecuatoriana, pase mi niñez internada en un colegio de monjas, donde aprendí a leer, a escribir y a rezar.
Desde pequeña fui muy rebelde, me identificaba con la lucha independentista, mi padre era realista, siempre fiel a la Corona española.
Por mucho tiempo se me acuso de haberme escapado con un oficial de nombre Fausto, nunca lo desmentí.
Viajamos a Panama, donde conocí a Jaime Thorne, mi padre me obliga a casarme con este médico inglés, pensado que así sentaría cabeza. El era muy rico y me dio todos los gustos, siempre fui muy seductora.
Cuando escuchamos del triunfo de Bolívar en la liberación de la Nueva Granada, el entusiasmo nos impulso a conspirar contra el virrey del Perú, en 1821 se declara la independencia del Perú. Se declara admiradora de José de San Martín y el 1822 se le condecora con la orden Caballeresa del Sol, la banda decía: Al patriotismo de las más sensibles, poco después me separo de mi esposo.
Viajo a Quito con mi padre para visitar a mi madre. En esta oportunidad conozco a Bolívar. Este hizo su entrada triunfal a Quito después de la Batalla de Pichincha, llevaba en su cuello guirnaldas que le lanzaban las patriotas. Esa noche asistimos al baile, desde ese día no pudimos separarnos, mientras Bolívar estuvo en Quito no tuvo tiempo de ver a otra mujer. Aprendí junto a Simón cuando debía ser tierna y apasionada y cuando debía escuchar en silencio. Ocho años estuvimos juntos y separados. Nunca pude darle un hijo, soy estéril, mejor así, solo así pude luchar por la libertad.
En una de esa separaciones recuerdo me escribía:
"Mi bella y buena Manuela: Cada momento estoy pensando en ti y en el destino que te ha tocado. Yo veo que nada en el mundo puede unirnos bajo los auspicios de la inocencia y el honor. Lo veo bien, y gimo de tan horrible situación por ti; por que te debes reconciliar con quien no amabas; y yo porque debo separarme de quien idolatro¡¡¡ Sí, te idolatro hoy más que nunca jamás. Al arrancarme de tu amor y de tu posesión se me ha multiplicado el sentimiento de todos los encantos de tu alma y de tu corazón divino, de ese corazón sin modelo".
Nunca ame a otro hombre, sólo él me entendía, no le importaba que fumará, que cabalgará y que vistiera pantalones e incluso el uniforme militar, estábamos por encima del que dirán.
En 1827 soy apresada por los enemigos de Bolívar, soy desterrada y me establezco en Bogota, al enterarse el Libertador de mi situación envía a buscarme y nos residenciamos en lo que hoy se llama la Quinta de Bolívar.En esos tiempos hay muchas intrigas contra Bolívar, es Pedro Carrujo quien intenta asesinarlo y falla gracias a mi rapidez para hacer que huyera por una ventana, desde ese momento mi amor me llamó: la libertadora del Libertador.
En 1830 estando en Guadas me entero de la muerte de Simón, él que era mi vida había muerto. Con rabia manifiesto al público mi adhesión a los ideales del Libertador, soy perseguida y expulsada por conspiradora. Me voy a Jamaica donde paso un año. Vuelvo a Ecuador, al intentar entrar a Quito no pude. En Bogota confiscaron todas mis pertenencia, sin nada me instaló en Paita, al norte de Perú, donde por necesidad abro un negocio de producción de tabaco. En los últimos años de mi vida me visitó a Simón Rodríguez y Guiseppe Garibaldi, un patriota italiano.
Mueró en Paita (Perú) el 23.11.1856. Contraje una diftería, mi cuerpo y pertenencias fueron quemadas para evitar contagios.

TERESA DE LA PARRA
Nací en París, pero me considero venezolana, porque viví mi niñez aquí en un hacienda de caña, en Tazón, cerca de Caracas, junto a mis padres y cinco hermanos. Papá muere cuando solo tengo 9 años y a raíz de eso mamá decide viajar a España, a la casa de su familia, me internan en un colegio de monjas, es allí donde nace mi amor por la literatura.
Jamás olvide aquellas costumbres de la sociedad colonial caraqueña, rodeada de rios y de olor a papelón-
A los veinte años regrese a Caracas, es 1909 se siente un ambiente de fiesta nacional a causa de los preparativos del Centenario de la Independencia.
Cuando publicó mis primeros cuentos utilizó el seudónimo de Fru-Fru, aunque sabrán que Teresa de la Para también lo es, mi verdadero nombre es Ana Teresa Parra Sanoja. Fue con Teresa de la Parra que concurso en Ciudad Bolivar con Ifigenia y gano un premio extraordinario. En esta obra narró la vida de una señorita que escribía porque se aburría, confieso que era mi propio diario, por eso a veces parece narrado a media voz. Tuvo gran popularidad y aceptación dentro del mundo literario venezolano.
Me destaque por mi sentido del humor y fina ironía, criticaba en mi obra a una sociedad caraqueña decadente y llena de prejuicios.
Me fascinaba viajar, ir a Europa y volver, peregrinar por el mundo, así como mi tocaya Teresa Carreño, viaje por Italia, España, Suiza y Francia, pero jamás deje de llevar entre mis papeles el proyecto de escribir la biografía de Simón Bolivar
Para 1920 23 nos reunimos de tarde donde una amiga Emilia Barrios, allí se realizaban tertulias con escritores consagrados, donde conocí a Andrés Mata y comenzaba a escribir Arturo Uslar Pietri. Conoce a Pocaterra, a José Rafael el autor de Panchito Mandefua, este me incluye en su revista y publicó Ifigenia por capítulos.
En 1927 viajó a Cuba a representar a Venezuela en la Conferencia Interamericana de Periodismo y llevó la ponencia La influencia oculta de las mujeres en el continente y en la vida de Bolívar, de allí voy a Colombia y dictó la conferencia: La importancia de la mujer durante la Colonia y la Independencia. Me declararon feminista, no me importó.
Regrese a Europa y comence a escribir mi segunda novela, en esta relató los recuerdos de un infancia feliz en una hacienda de caña, la titule: Memoria de Mamá Blanca, está obra fue y es muy popular.
Mi salud no estaba bien, unos días alegres y en otros caía en crisis depresivas, tenía síntomas de una lesión pulmonar. Me dedique a investigar más profundamente sobre la vida de Bolivar, sus pasiones, su infancia entre negros y sus andanzas galantes en París, llega un momento que me siento como en los últimos días del Libertador. Finalmente en 1934 me ataca una bronquitis asmática, me deviene una tuberculosis, fueron dos años de sufrimientos, el frío me consumía. En tarde la muerte toca a mi puerta la abro y me voy con ella.

TERESA CARREÑO.
Pueblo heroico,
la frente levanta,
rompe altivo tu marcha triunfal y
a los mundos atonitos,
canta de Bolívar
la gloria inmortal.
Este es un trozo del himno que le compuse a Simón Bolívar, nuestro Libertador.
Yo María Teresa Carreño soy una gran admiradora del Bolívar, hombre heroico cuya alma en el cielo mora.
Nací en Caracas en 1853, mi padre Don Manuel Antonio Carreño, hermano de Simón Rodríguez, maestro del Libertador y mi madre es Doña Clorinda García de Sena y Rodríguez del Toro, pertenece a la familia de la esposa de Bolívar.
Mi madre siempre me habla de él, de ese hombre cuya audacia e inteligencia le ayudaron a libertar nuestra patria, hombre glorioso que despertó en mi esta gran admiración, que me llevó a escribir un himno para enaltecer sus hazañas, por supuesto me ayudo esta pasión que me envuelve, que es la pasión por la música.
No es difícil conocer sus proezas por estos tiempos por todos lados se oye hablar de él Bolívar! Es y será un digno representante de nuestra patria, pero yo también quise hacer algo por mi patria, llenarla de música y alegría. Contagiarle está pasión que siento por ella. Yo famosa pianista, cantante de opera y gran directora de orquesta, viaje por todo el mundo París, Berlín, Nueva York dando conciertos. Que tiempos aquellos, son tantos recuerdos, pero tampoco el tiempo para contarlos.
Yo también estoy orgullosa de mi patria como lo estuvo Bolívar, ese
Pueblo heroico